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¡Ante la corrupción, ni Pío dijo!


“No mentir, no robar y no traicionar.”

Andrés Manuel López Obrador

En la entrega del pasado 8 de abril, escribí un artículo titulado ¿Traición a la patria en tiempos de la 4T? en el que hice mención de la importancia de cumplir a cabalidad con las palabras que todo presidente pronuncia al momento de tomar protesta:

“Protesto guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes que de ella emanen y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de presidente que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y la prosperidad de la unión y si así no lo hiciere que la nación me lo demande”.

Esta frase como puede leerse, tiene un alto contenido de valor y respeto, por un lado a la palabra y por el otro a la Nación en estricto sentido. Lamentablemente son pocos los que han sabido honrarla.

En el artículo referido, mencioné que tal parece que cuando estas palabras son pronunciadas, terminan convirtiéndose en una especie de maldición política para aquel que las ha invocado, arruinando en consecuencia la esperanza de la ciudadanía que ha depositado su confianza mediante el voto.

Caso particular, tenemos el de nuestro Presidente Andrés Manuel López Obrador, quién en las acciones no le ha hecho el feo a la corrupción y lejos de apartarse de ella, su proyecto de Nación le ha abierto los brazos.

Situación que lo habrá de colocar dentro del saco de los políticos corruptos que ante los señalamientos y evidencias irrefutables, solo se ha limitado a usar la retórica para asumirse como honrado e imparcial.

Recordemos que la bandera política del hoy presidente era la de acabar con la corrupción en todos los niveles de gobierno, pero nuevamente observamos la contradicción con los escándalos de su actual titular de la Comisión Federal de Electricidad por un posible enriquecimiento ilícito. “Las casas de Bartlett” decían, y como ya es costumbre fue exonerado por la titular de la Función Pública

Lejos de quedarse en ese escándalo, hemos visto sumarse otros más a la lista negra, como son los contratos a los hijos de Bartlett para la compra de respiradores; los asignados a las empresas donde tiene una importante participación el titular del IMSS, Zoé Robledo; y los actos de corrupción que envuelven a la titular de la Conade, Ana Gabriela Guevara.

También están las propiedades entorno a la titular de la Función Pública y la inolvidable atajada de su cónyuge en donde aclaraba que el patrimonio generado era producto de “las generosas aportaciones de familiares” . Esta frase inevitablemente nos coloca en las recientes declaraciones del presidente de México, quien ante los videos que evidencian la recepción de dinero presumiblemente ilícito por parte de su hermano Pío López Obrador, se ha limitado a decir, aunque usted amable lector no lo crea, que “son aportaciones para fortalecer el movimiento”.

Ante estos actos y comportamientos que presumiblemente pudieran ser de corrupción, (recuerden que en política lo que parece es) invito al presidente a retomar el rumbo y asumir verdaderamente un combate frontal contra la corrupción, si verdaderamente tiene ánimos de lograrlo.

Le hago un llamado ha que haga propia la reforma constitucional que he presentado para que el presidente no solo pueda ser juzgado por el delito de traición a la patria, sino por cualquier violación a la Constitución y a las leyes que de ella emanen hasta por un año después de concluir su mandato, esperemos que verdaderamente asuma esta propuesta con la importancia que significa en el combate a la corrupción.