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Blue Heeler, los perros deportistas de origen australiano


El pastor ganadero australiano es también conocido como boyero australiano o australian cattle dog. También recibe dos nombres distintos dependiendo del tipo de pelaje que desarrolla: blue heeler o red heeler. Este perro tiene increíbles aptitudes para el adiestramiento, el pastoreo y el ejercicio físico siendo un perro destacado en los diferentes deportes caninos.

El blue heeler es un perro excelente pero no es un perro para cualquier propietario. Sus grandes necesidades físicas, de estimulación mental y de educación lo hacen prácticamente exclusivo para personas experimentadas en la tenencia de perros.

Es muy importante socializarlos desde pequeños con las personas y con los entornos donde van a pasear y vivir, ya que debido a su carácter impulsivo, enérgico e impaciente pueden desarrollar problemas de comportamiento sin una educación correcta.

A finales del siglo XVIII y principios del XIX, los colonos europeos que emigraron a Australia necesitaban perros boyeros capaces de lidiar y controlar al ganado salvaje en el clima adverso australiano de temperaturas muy altas.

Las razas llevadas desde Europa no eran capaces de soportar un clima tan caliente, ni tampoco de enderezar a los animales salvajes, así que decidieron crear una nueva raza a partir del cruce de collies azul miro de tierras altas y los dingos, perros salvajes que habitan en Australia y el Sur de Asia, dando vida al pastor ganadero australiano.

El pastor ganadero australiano es un perro de tamaño mediano. Los machos miden entre 46-52 cm y las hembras entre 43-48cm. En lo que se refiere a su peso, suele rondar entre 45 y 50 kg, según el tamaño y robustez del perro.

Su pelo es suave y con un cepillado normal semanal le es suficiente para mantenerlo bonito y cuidado.

Esta especie destaca también por ser un excelente perro guardián gracias a su enérgico comportamiento y su inteligencia. Se dice que son perros de un solo amo, ya que tienden a apegarse únicamente a una persona, a la que serán obedientes y muy fieles.

Lastimosamente el blue heeler es propenso a varias enfermedades hereditarias como la displasia de cadera, sordera, atrofia progresiva de retina y desórdenes obsesivos compulsivos. Ocasionalmente también se han diagnosticado cataratas y luxación de lentes intraoculares.