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El lenguaje populista: el ataque a los medios de comunicación


“El líder es concebido como la encarnación del pueblo como un todo y, por consiguiente, como el árbitro de todos los posibles conflictos entre aquellos que representan sólo partes individuales de ese pueblo.”

Los medios de comunicación son especialmente importantes para los líderes populistas. Las plataformas se convierten en el “púlpito” indispensable desde donde el populista puede obtener atención y consenso.

Esta actitud comienza antes de las elecciones, cuando la propaganda tiende a concentrarse en la persona del líder como un catalizador de las expectativas y deseos de los ciudadanos. Después, el objetivo del líder pasa a ser el de mantener esta conversación viva una vez en el poder. El podio electoral debe transformarse en un púlpito para gobernar.

Es así como la mayoría de los líderes populistas utilizan los medios como formas de incitar a la democracia aparentemente directa y participativa. Este fue el caso de Charles de Gaulle en Francia, quien insistía en que los electores fueran llamados a votar para decidir sobre cuestiones fundamentales de la vida nacional mediante referéndums.

La televisión se convirtió en un medio para construir consenso popular en torno a sus iniciativas, así fueron los famosos discursos televisivos donde se dirigía a los ciudadanos franceses para empujarlos a votar a favor de sus reformas.

Otro recurso del líder populista es la conferencia de prensa. Nuevamente tenemos el ejemplo de De Gaulle, cuyas conferencias eran bastante atípicas, eran organizadas de tal forma que dejaban poco espacio para las iniciativas de los periodistas, siendo más similares a un discurso a la nación. Esta conferencia de prensa servía como un evento simbólico, donde él respondía preguntas ya conocidas en frente de más de mil personas.

Otro caso fue el de Ronald Reagan, líder caracterizado por sus importantes discursos en televisión. Esos discursos tenían el objetivo de allanar el camino para las iniciativas legislativas más importantes del presidente.

Actualmente, podemos ver estas características en los líderes populistas actuales, empleando un lenguaje claro y simple que atraviesa la pantalla, evocando símbolos que provocan reacciones emocionales en el público.

Tal es el caso de México, donde los términos “prensa fifí” o “hampa del periodismo” han sido utilizados por el presidente Andrés Manuel López Obrador para descalificar a los medios de comunicación que disienten de su administración, y más grave aún, para criminalizarlos en el discurso.

En un contexto de polarización social en el que sólo hay buenos y malos, es muy fácil para el gobierno mexicano desacreditar a los medios de comunicación. Las denostaciones que AMLO hace de la prensa mexicana surgen siempre como una reacción inmediata a la crítica que algún periodista o medio, es decir, no responde con argumentos sino con descalificaciones.

Los atentados contra la libertad de expresión no son cosa nueva en México. Basta recordar cuando el expresidente José López Portillo acuñó aquella frase de “no pago para que me peguen”, al referirse a los contratos de publicidad entre el Estado mexicano y los medios de comunicación.

Es así como la permanencia del líder populista se fundamenta en su popularidad, por ello cuando experimentan una pérdida de esta puede que tengan más problemas para restaurarla, ya que su imagen personal está muy relacionada con su acción política, lo verdaderamente alarmante es que la gente acepte o incluso justifique estos ataques a los medios de comunicación.

FUENTES:

https://revistas.uchile.cl/index.php/RDS/article/view/14412/14722

https://www.elfinanciero.com.mx/culturas/la-prensa-criminalizada-que-rol-juega-el-periodismo-en-los-gobiernos-populistas