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Verdad sexenal = mentira permanente


“El partido no necesita verdades sexenales que le sirvan, sino una verdad permanente a la cual servir: la dignidad de la persona humana” Carlos Castillo Peraza

En próximas fechas los panistas libres de Nuevo León tendremos la oportunidad de definir de manera clara, contundente y decidida si optamos por fortalecer el régimen populista radical que actualmente padecemos desde la presidencia de la república o si damos un golpe de timón que envíe una fuerte señal de lo que queremos para México y para Nuevo León.

Ante la creciente división ciudadana alentada desde palacio nacional y reforzada por las equivocadas decisiones ante la pandemia, es preciso hacer un alto y reflexionar sobre el acontecer político nacional y como es que este se alimenta, en primer lugar, podríamos señalar que gran parte lo debemos a la inocultable crisis de la política tradicional, sí, esa que es alentada por las cúpulas con el único fin de fortalecer los rebaños; seguido de ello enfrentamos la nula credibilidad que de la clase política, ello, debido a que en cada proceso electoral se le sigue apostando a las promesas de campaña irrealizables y que dejan fuera a la ciudadanía, es decir, se le sigue haciendo justicia a la ya conocida frase “prometer no empobrece”; de la mano de lo anterior le sigue junto con pegado el desempleo que sigue siendo alimentado por el circulo vicioso producto de las desatinadas reacciones de nuestros representantes; aunado a ello, nos embiste el sistema de salud en pleno agotamiento y sin recursos humanos y económicos para hacer frente a los retos de la actualidad.

Necesitamos sacudirnos de esos charlatanes que nos dijeron que ellos si sabían como hacer frente a las exigencias ciudadanas; necesitamos quitarnos de encima ese lastre que sigue prometiendo y empobreciendo a las familias trabajadoras y comprometiendo los ingresos y el futuro de nuestros jóvenes, se preguntara estimado lector ¿y todo esto a que obedece?

La respuesta es sencilla y casi inercial, traslademos todo este escenario de terror, fracaso, crisis e inseguridad que enfrentamos a nivel nacional y pensemos en lo que nos podría ocasionar el padecerlo de cerca en nuestro Estado Libre y Soberano de Nuevo León, ¿se imaginan?

No me resta mas que invitarlos a la reflexión para que decidida y libremente enfrentemos los desafíos de la democracia interna que nos ha puesto frente a un proceso, en el que elegir mal, implica someter a los designios de un solo hombre la libertad y dignidad de la persona. Recuerde que es tiempo de ganar, es tiempo de voltear al futuro.